CONTACTO (indicando como asunto El Chouan Ibérico): arturoen@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta "HUMANITARISMO". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta "HUMANITARISMO". Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de noviembre de 2011

DISCURSO DE DON CARLOS JAVIER I EN PARMA

Nobles damas, Ilustres caballeros, Queridos amigos,


Es para nosotros una gran emoción encontrarnos hoy aquí junto a vosotros para recordar la figura de Nuestro Padre; emoción reavivada por el hecho de que precisamente con Él nos hayamos reunido en esta iglesia para compartir momentos importantes.


Es muy difícil trazar en pocas frases la vida y la obra de un hombre, intentar transmitir y hacer comprender a otros su historia personal y el peso de su legado en la vida y en la historia de otras personas.


No queremos trazar un retrato histórico, sino más bien recordar Su compromiso, Su apasionada labor y Su legado.


De los muchos mensajes que con ocasión de Su desaparición nos han llegado y gracias al recuerdo que muchos conservan, sobresale con claridad Su capacidad para comprender a los demás y Su capacidad de crear puentes.


A menudo se ha encontrado confrontado con hombres diferentes que se movían en diversos ámbitos, pero siempre ha logrado encontrar un punto común con ellos: el deseo de construir un mundo en el que la paz, el amor, la solidaridad no fueran utopías sino hechos concretos.


El compromiso que ha desarrollado en Su actividad Humana y Política ha estado siempre marcado por un intenso acercamiento cultural: en un encuentro que tuvo lugar precisamente aquí, en Parma, Nuestro Padre había dicho: "Estamos todos nosotros sentados en la misma mesa y un mismo caudal de conocimiento se encuentra a disposición de todas y cada una de las naciones del mundo. El conocimiento será el instrumento para el desarrollo".


Como he dicho, no deseamos ofrecer un retrato histórico o biográfico, sino un recuerdo humano de los rasgos más sobresalientes que han caracterizado a Nuestro Padre y que, para muchos, Lo convertían en una persona querida y entrañable.


Podemos decir solamente que desde que Nuestro Padre alcanzó la edad adulta y según el testimonio de tantas personas, supo ejercer los deberes a los que había sido llamado como algo prioritario, aunque nunca vividos como una obligación sino más bien como una inclinación natural hacia la que se sentía atraído; en este sentido el ejemplo de Nuestros Abuelos fue siempre una referencia inestimable.


Después de la Segunda Guerra Mundial, Nuestro Padre se unió a Nuestro Abuelo Don Javier para liderar el movimiento Carlista, ejerciendo una oposición sin compromisos al régimen de Franco.


Para tal ocasión Nuestro Abuelo y Nuestro Padre prepararon un proyecto político de un estado democrático que preveía la máxima participación popular, y más concretamente el proyecto de un estado federal, en el respeto de la Tradición de los Fueros, con todas las autonomías locales existentes con idéntica dignidad, justicia social y libertad democrática.


Estos principios se mejoraban continuamente e iban incorporando nuevas ideas con el fin de poder garantizar un compromiso cada vez mayor de las personas.


En particular en Montejurra el compromiso de Nuestro Padre y de Nuestra Familia se evidenció con una profunda implicación: las vidas de aquellos que se implicaron sufrieron profundos cambios, algo que Le sucedería muy particularmente a Nuestro Padre.


En efecto, Nuestro Padre asumió el peso de lanzar un mensaje claro y sin ambigüedad, en su papel de Príncipe Carlista de Asturias, como haría más tarde en calidad de Rey Carlista de España.


Su mensaje fue un llamamiento al deber de reconquistar la propia libertad aún a sabiendas de los sacrificios que habrían de ser necesarios.


Toda Nuestra Familia ha cumplido personalmente este compromiso, y en primer lugar Nuestro Padre ha cumplido por Su coherencia e integridad en Su deber hacia España, hacia la Tradición que encarnaba, hacia Sí mismo y hacia nosotros como hombre.


Sus palabras en aquel contexto histórico tuvieron una relevancia capital en la medida en que se hacía cargo no sólo del aspecto político sino de todo un país: "Cuando los ciudadanos de un pueblo y de una nación son privados de su libertad, están obligados a reconquistarla a cualquier precio. Porque se trata de un derecho, de una obligación, de un deber. Y como el Carlismo quiere conquistar la libertad para todos, es objeto y será objeto de una pesada y peligrosa represión".


Estas palabras fueron proféticas puesto que tanto Nuestro Padre como Nuestras Tías se vieron obligados a exiliarse por mucho tiempo y muchos de los que compartieron los mismos objetivos sufrieron persecuciones.


El compromiso de Nuestro Padre y de Nuestra Familia, en aquel contexto histórico, se puede resumir en las palabras de Nuestra Tía María Teresa: "Cuando me pregunto las razones de nuestro compromiso con el movimiento del carlismo, que tan profundamente ha condicionado nuestra vida y nuestra juventud, mi respuesta es que ha representado para mí la esencia del espíritu de un pueblo, su fidelidad a una Tradición. Tradición que no es solamente costumbre, pero un modo de vivir profundamente personal y familiar. Y es al mismo tiempo una aspiración hacia un humanismo con raíces históricas pero de manera moderna: una auténtica democracia vivida dentro de la base de la sociedad. Este espíritu es tan auténtico y profundo que implica y compromete casi en contra de uno mismo, en contra de nuestros intereses más egoístas. Un espíritu auténticamente cristiano de fraternidad y al mismo tiempo de profundo respeto hacia cada persona".


Este espíritu, este modo de ser, lo ha desarrollado Nuestro Padre a lo largo de Su existencia con gran pasión y sin ataduras.


Su compromiso se ha cobrado un alto precio puesto que a lo largo de Su vida a menudo hubo de enfrentarse a la adversidad. Pero Nuestro Padre, en particular en calidad de Rey Carlista de España, no sólo nunca renunció a los derechos que había heredado, sino que fue un defensor tenaz y coherente de los mismos.


Nunca cesó de combatir por aquello en lo que creía y testimoniaba, aunque fueran distintos los ámbitos en los que se manifestó: en 1980, tras ser invitado por John Galbraith, premio Nobel de Economía, a ser Profesor en la Universidad de Harvard, aceptó y enseñó por muchos años teoría económica en dicha institución.


A lo largo de los años Nuestro Padre ha querido llevar adelante el compromiso que siempre Lo había distinguido, intentando favorecer nuevas experiencias de diálogo y comprensión entre los pueblos y, al mismo tiempo, defendiendo aquellos valores y aquella tradición que ha encarnado y actualizado.


En particular vosotros, queridos amigos, recordaréis lo que ha hecho en Parma, Piacenza y en los antiguos Ducados.


A menudo Le gustaba decir que era un “Embajador de la Historia”, un punto de unión entre diversas realidades históricas y sociales; se ha considerado un elemento de un recorrido en el que no sólo se articula la historia, sino también las relaciones humanas, las amistades, el sentido de pertenecia a una misma comunidad.


Este sentido de pertenencia Le ha hecho sentir y reconocerse en la historia y en la vida de Parma y de Piacenza, y en la de las personas que han vivido y viven en ella.


Es ésta una parte importante de la realidad que ha vivido en los últimos años de su vida: a pesar de encontrarse a veces lejos de Parma y de Piacenza, llevaba dentro de Sí mismo, en Su corazón, una profunda unión con estas ciudades, hasta el punto de manifestar Su deseo de ser sepultado en esta iglesia.


Es muy difícil, como hemos dicho al principio, recordar en pocas frases lo que Nuestro Padre ha sido, cuál ha sido el papel que ha desempeñado en la historia, qué influencia ha ejercido en muchos; Nosotros en estos momentos sólo podemos recordar Su sencillez y Su fe, cómo la vivió, frente a la certeza de lo que aguarda a todo hombre.


Ante la pregunta que se formula cada hombre de cómo ha empleado su propia vida, y ante la serenidad de cuanto había cumplido, deseó en efecto que sobre Su tumba se escribiera sólo Su nombre y una frase: "Ante Dios no existe alma anónima".


Algunos amigos, recordándolo de forma apasionada, han dicho que Nuestro Padre fue un profeta de los tiempos modernos, y que como tal, anticipándose a los tiempos tuvo grandes sufrimientos, como ocurre a menudo a aquellos que no quieren conformarse al pensamiento común sino que aventuran nuevas ideas.


No sabemos si fue un profeta, pero seguramente fue un Hombre que puso todo Su empeño por cambiar el mundo en el que vivía, siendo siempre vivo intérprete y testigo de los valores en los que creía. Y es de esta manera como deseamos recordarlo, junto a todos vosotros que con nosotros lo hemos amado.


(Parma 1 octubre 2011)


viernes, 29 de abril de 2011

MENSAJE DE S.M.C. DON CARLOS JAVIER DE BORBÓN PARMA


MENSAJE AL PUEBLO CARLISTA

Fiel a mis antepasados, fiel a mi Augusto Padre, cumpliré con los deberes y sacrificios que me impone el ser hoy el abanderado dinástico del Carlismo, que la legitimidad de origen y de ejercicio, desde los tiempos de Carlos V, ha hecho recaer en mí.
Como mi padre, seré fiel a nuestras tradiciones, en primer lugar a nuestra tradición religiosa y, continuando su fidelidad innovadora, junto a los que deseen seguir este camino, dentro y fuera del vasto panorama del carlismo, elaborar entre todos un programa de futuro. No en balde se sacrificaron tantos carlistas, no en balde mi padre vivió y luchó hasta el final de su vida al servicio de estos ideales.

Los tiempos son hoy distintos, el panorama político y su problemática distintos. No por esto ha terminado nuestra misión: perseverar en el camino y en la lucha por la justicia y la libertad.

Una misión que se despliega frente a un mundo donde los países y hasta los continentes están interconectados. Por esto, nuestra mirada ha de abarcar a la vez nuestras Españas y este mundo interconectado que camina hacia una convergencia cada vez mayor. No pienso con este mensaje exponer un plan de actuación. Este plan, este camino, lo iremos haciendo “al andar”.


Sí quiero subrayar que para nuestro presente inmediato la grave crisis moral, política y económica por la que atraviesa el mundo nos obliga a explorar más a fondo, con más rigor y exigencia nuestra propuesta de gestión desde la base de la sociedad, desde la base de nuestras Españas, para que la renta producida sirva al desarrollo progresivo de los ciudadanos, y no al enriquecimiento de determinados entes o individuos, o vaya a engrosar burbujas evanescentes que, al final, a todos arruinan.


Desde siempre, inspirados por el principio de subsidiaridad, le hemos dado una expresión más acorde con los tiempos modernos; se trata de resolver a cada nivel, local, regional, nacional y, hoy en día, supranacional, los problemas por los actores sociales y que estos se impliquen responsablemente y con capacidad inventiva en esta resolución, teniendo siempre a la vista el bien colectivo. Es lo que hemos llamado nuestra autogestión. Así podemos obviar la irresponsabilidad y también la polarización agresiva que conforma cada vez más el diálogo político cuando, al contrario, debería ser abierto y constructivo.


También nuestras raíces de cultura cristiana y humanista, donde han dejado huella otras espiritualidades, nos instan a luchar contra el terrible déficit ético que aqueja hoy en día una sociedad como la nuestra con larga tradición de sacrificios y altura moral. La adoración del becerro de oro no sólo envilece, también hace opaca la visión de un mundo donde la pobreza sigue haciendo estragos y no sólo la pobreza, también la falta de democracia y libertad y el olvido de los derechos humanos y de los derechos de los Pueblos, que van unidos, concretamente como lo revelan las revueltas de la ribera sur del Mediterráneo. Podemos ser eficazmente solidarios y debemos preocuparnos por ellos.

Creo que desde nuestra secular identidad, original, comprometida y con la legitimidad democrática que nos otorga nuestra decidida participación en la transición democrática y nuestra marcha hacia una España plural, podemos ser actores históricos de un cambio de sistema económico, político, administrativo, de gestión ecológica de la sociedad, siendo líderes de opinión en el campo público, intelectual y político, que es lo que se necesita hoy en día.
Tenemos por delante una cautivadora tarea, y por ello, fiel a mi compromiso histórico y llevado por el amor que tengo a las Españas, haciendo una llamada especial a la juventud, me comprometo al asumir la herencia dinástica del Carlismo y del Ducado de Parma, a entregarme a ello junto con mi esposa, mi hermano Jaime, mis hermanas Margarita y Carolina, y mis tías María Teresa, Cecilia y María de las Nieves.


Dado en París el ocho de abril del año dos mil once.



Carlos Javier

martes, 16 de noviembre de 2010

EL CONFLICTO DEL SAHARA Y LA INCOHERENCIA ESPAÑOLA

La brutal represión ejercida recientemente por las autoridades policiales y militares marroquíes contra refugiados saharauis en las proximidades de El Aaiún, ha reavivado en nuestro país el interés por un conflicto ya casi olvidado y ha abierto una grave polémica que pone al descubierto la grave incoherencia del estado y de los ciudadanos españoles ante una situación originada por el abandono del territorio del entonces Sahara Español hace, justamente este mes de Noviembre, treinta y cinco años.


El 14 de Noviembre de 1975 y ante la presión marroquí, que había invadido con la llamada “Marcha Verde” el territorio del entonces Sahara Español un mes antes, se firmó el llamado “Acuerdo Tripartito de Madrid” por el que España se retiraba del Sahara y cedía a Marruecos y a Mauritania la administración del mismo pero no su soberanía. Con este “Acuerdo” el estado español se desentendía de la antigua provincia española, abandonaba a su suerte al pueblo saharaui que proclamaba unilateralmente la República Árabe Saharaui Democrática y dejaba en manos marroquíes la organización de un referéndum de libre determinación para el territorio que estaba previsto celebrar en la primavera de 1975 y que no se había llevado a efecto por las presiones marroquíes unidas a la inestable situación política interior de España.


En los treinta y cinco años transcurridos desde la vergonzosa retirada española del Sahara, Marruecos ha ejercido sobre dicho territorio actos inequívocos de plena soberanía introduciendo en él a decenas de miles de ciudadanos marroquíes a fin de alterar el censo de habitantes, concediendo a multinacionales extranjeras derechos de explotación sobre yacimientos petrolíferos y negándose reiteradamente a cumplir los acuerdos firmados con el Frente Polisario en 1991 y que, auspiciados por la ONU, preveían la celebración de un Referéndum de libre determinación en Febrero de 1992. Es decir, en estos treinta y cinco años, Marruecos ha demostrado al mundo que no piensa descolonizar el Sahara y que lo ha anexionado a todos los efectos al Reino Alauita.


Por su parte, desde 1975 los distintos gobiernos españoles han dado igualmente muestras inequívocas de que la cuestión del Sahara no les importa nada y solo los partidos políticos en la oposición han utilizado de vez en cuando la cuestión saharaui para desgastar al partido en el gobierno. Así es de indicar que ningún gobierno, con independencia de su color político, ha realizado la más mínima presión sobre Marruecos para forzar a éste a descolonizar el Sahara ni a respetar los más elementos derechos humanos de la población saharaui.


Ahora, cuando los actos de violencia sufridos por la población saharaui que se han saldado con un número indeterminado de víctimas mortales (una de los cuales era de nacionalidad española) han saltado a los medios de comunicación a pesar de la férrea censura marroquí; la ciudadanía española se echa las manos a la cabeza, protesta, se manifiesta e incluso el principal partido de la oposición, el Partido Popular, aprovechando la ocasión para desgastar al gobierno hace causa común con la intelectualidad progresista para denunciar el silencio cómplice del gobierno socialista.


No obstante, por lo primero que hay que protestar es por la total ausencia de coherencia en los ciudadanos y en los políticos españoles porque ya va siendo hora de que unos y otros dejen de lamentarse indefinidamente por una situación que nuestra política errática originó hace treinta y cinco años con la justificación de evitar un conflicto armado entre España y Marruecos y, bien acepten el hecho de que el Sahara es territorio Marroquí desde el abandono vergonzoso del mismo por España no teniéndose, por lo tanto, nada que reclamar a Marruecos; o bien, exijan que se tomen las debidas medidas para que España, asumiendo sus responsabilidades para con los que fueron ciudadanos españoles hasta 1975, fuerce la liberación del Sahara Occidental por todos los medios contemplados en el Derecho Internacional.


Ahora bien, como es de preveer que los ciudadanos españoles no deseen asumir las posibles consecuencias de una política de firmeza frente a Marruecos por causa del Sahara y como es seguro que la casta política imperante en España ni siquiera contempla tal posibilidad como prueba no solo el silencio y los balbuceos del actual gobierno socialista frente a la presente crisis sino también la pobre actuación del Gobierno del Partido Popular en el año 2002 que, ante el “Casus Belli” provocado por Marruecos con la ocupación del islote de Perejil, no mostró interés alguno por “recoger el guante” y llevar a cabo una estrategia ambiciosa que contemplase la liberación del Sahara Occidental conformándose con poner de manifiesto los tiempos de respuesta de nuestras fuerzas armadas y con revelar las medidas previstas para defender Ceuta y Melilla; sería más aconsejable para la ciudadanía y las instituciones españolas bajar la cabeza y guardar silencio una vez más porque, al fin y al cabo, hace treinta y cinco años se prefirió el deshonor a la guerra y aunque ya cae sobre nosotros la deshonra aun muchos conservan la ilusión en que no tendremos guerra.


Para terminar y como el presente escrito puede parecer confuso queremos dejar claro que “El Chouan Ibérico” no solo se identifica con el pueblo saharaui, sino que exige que Marruecos cumpla con los acuerdos firmados en 1991 con el Frente Polisario, convoque el referéndum previsto conforme al censo español de 1974 y se retire del Sahara Occidental. Igualmente exige al estado español que cumpla con su deber jurídico, político y moral para con los saharauis llegando incluso, si ello fuera necesario, a la más grave de las decisiones políticas que pueden tomarse en materia internacional.


miércoles, 9 de diciembre de 2009

PREMIO AMANTE LITERARIO

Del blog “Solo De Interés”, http://www.solo-de-interes.blogspot.com, “El Chouan Ibérico” ha recibido un galardón denominado “Premio Amante Literario” recogiéndose el mismo con sorpresa a la vez que con alegría e ilusión.

Nuevamente ignoramos los méritos de este modesto blog para recibir galardones y menciones, pero estamos muy agradecidos a “Solo De Interés” por el mencionado premio así como a todos nuestros lectores que empiezan a no ser pocos por dedicar parte de su tiempo a leer “El Chouan Ibérico”.

A todos vosotros: Salud y Amistad

lunes, 19 de octubre de 2009

REFLEXIONES DE URGENCIA TRAS LA MANIFIESTACIÓN DEL 17-O

Transcurridos varios días desde que se celebrara en Madrid, el día 17 de Octubre del 2009, una manifestación contra el aborto en la que acudieron, según fuentes policiales, más de un millón de personas se impone exponer unas serías y duras reflexiones que ni siquiera se van a plantear ninguna de las asociaciones convocantes de dicha manifestación ensimismadas en su “triunfo” del Sábado.


En primer lugar, sería de necios el no reconocer el éxito de la convocatoria que logró reunir a más de un millón de personas en Madrid, aunque los convocantes deberían explicar al gran público en qué se diferencia esta concurrida manifestación de la no menos numerosa reunión celebrada en los alrededores del estadio Santiago Bernabeu en el año 1983 con motivo de la aprobación, por el Gobierno Socialista de don Felipe González, de la Ley del Aborto cuya reforma ahora se pretende. Aquella manifestación de 1983 no solo demostró que no sirvió para evitar que la Ley fuera aprobada y puesta en marcha, sino que además puso de manifiesto que, con el paso de los años, el poder de convocatoria contra el aborto fue decayendo hasta quedar reducido a unos grupos testimoniales de personas que se concentraban periódicamente ante las clínicas abortistas al tiempo que el aborto iba despareciendo como tema de debate de todas las tertulias para, finalmente, terminar siendo práctica aceptada por todos los grupos políticos con representación parlamentaria y por una gran parte de la población que en un principio se había mostrado contraria al mismo.


Por otra parte, la manifestación del 17 de Octubre ha demostrado que existe un gran número de personas que al mismo tiempo que están contra el aborto y a favor de una nueva sociedad y de una nueva forma de entender la vida, son fácilmente manipulables. Como prueba de tal afirmación basta con haber reparado en la presencia en la cabeza de la manifestación convocada por el Foro de la Familia y otras asociaciones de numerosos representantes del Partido Popular quienes sin duda aspiran a rentabilizar las reivindicaciones antiabortistas convirtiéndolas en un “caladero electoral”, pues es menester recordar que el Partido Popular, en ocho años de gobierno (los cuatro últimos con mayoría absoluta), no solo no derogó la Ley del Aborto de 1983 sino que la amplió aprobando el uso y la venta de la píldora abortiva RU-486 en el año 1999. A mayor redundancia hay que recordar que el Partido Popular no se expresa en sentido contrario a la Ley del Aborto ni rotundamente contrario al aborto mismo sino que siempre habla de “no romper el consenso” y de “hacer una reforma consensuada”, por lo que la presencia de representantes de dicho partido en la manifestación también se puede interpretar como un intento futuro de reconducir la voluntad de los convocantes hacia el tan manido “consenso” sobre un tema que no admite componendas.


Las posturas a favor o en contra del aborto son absolutas, en ellas no caben matizaciones o excepciones: o se esta a favor del aborto y por tanto de que exista una ley que lo despenalice y lo regule, o se esta en contra del aborto y en consecuencia se ha de exigir la derogación de toda ley que no lo penalice. Así pues, tan abortista es un partido que aprueba o reforma una ley despenalizadora del aborto como aquel que, afirmando estar en contra y dándose fuertes golpes de pecho, no deroga tales leyes cuando llega al poder, siendo, sin duda alguna, más repugnante la postura de éste último.

Parece ser cierto que todas las encuestas realizadas actualmente sobre el tema del aborto muestran un gran rechazo social a la reforma legal que se pretende, pero hay que recordar que cuando la Ley del Aborto se aprobó en 1983 las encuestas también reflejaban que dicha ley se había realizado en contra de la opinión mayoritaria de los españoles, en cambio, tan solo diez años después, toda oposición al aborto se había diluido hasta prácticamente desaparecer siendo el anuncio de una reforma de dicha ley la que ha provocado que un número importante de ciudadanos españoles salga a protestar a la calle levantándose de sus cómodos sillones a los cuales regresarán, tal vez escandalizados y echándose las manos a la cabeza, una vez que la controvertida reforma legal sea aprobada y empiece su andadura.


Asimismo ha quedado de manifiesto que quien es partidario de cualquiera de los dos partidos mayoritarios es partidario acérrimo de tales partidos hagan lo que hagan y digan lo que digan aunque todo su discurso este plagado de contradicciones peligrosas para la salud mental. En este sentido es llamativo lo afirmado por el Presidente del Partido Popular, don Mariano Rajoy, quien ha dicho que el gobierno de Rodríguez Zapatero no puede desoír a los manifestantes lo cual contrasta con lo hecho por su partido cuando, estando en el poder, no dudó en hacer caso omiso de todo el clamor popular vertido en numerosas manifestaciones contrarias a la guerra de Irak.


Todo esto nos llega a concluir que las aspiraciones de los manifestantes del pasado 17 de Octubre del 2009 no están ni pueden estar realmente representadas por ninguno de los partidos mayoritarios que tienen representación parlamentaria, por lo que los convocantes de la mencionada manifestación deberían ser menos timoratos, menos manipulables y optar por otras opciones más sinceras y menos hipócritas a fuer de no caer ellos mismos en hiPPócritas discursos.


viernes, 13 de marzo de 2009

FILANTROPÍA, CARIDAD Y JUSTICIA

Una de las ultimas encuestas que sobre el perfil sociológico de los españoles realiza periódicamente el C.I.S. (Centro de Investigaciones Sociológicas) revela que somos, entre otras cosas, mas solidarios y menos heroicos. Ahora intentaremos analizar lo que esta "solidaridad y falta de heroísmo" significa.


El C.I.S. califica a los ciudadanos de "solidarios" basándose en los datos que indican una numerosa participación en organizaciones no gubernamentales y en las actividades "filantrópicas" que estas desarrollan. La filantropía (término este acuñado en el siglo XVIII y que etimológicamente proviene de las palabras griegas “filos” y “antropos” significando textualmente "Amor al Género Humano" tiene su origen en la lucha a muerte que sostuvo y aun sostiene el liberalismo contra la Iglesia Católica. Siendo patrimonio del Catolicismo la virtud teologal de la "Caridad"; el liberalismo necesitaba algo similar para contraponer y así surgió la "filantropía" y con ella multitud de sociedades filantrópicas.


La "filantropía" se diferencia de la "Caridad" en que la primera prescinde de los requisitos de la existencia de Dios y del sometimiento a sus leyes, mientras que la "Caridad" exige la creencia en Dios y la obediencia a sus preceptos para ejercitarla. Es mas, mientras la "filantropía" se ejercita para con otros hombres, la "Caridad" se practica exclusivamente para con Dios, aunque de esta practica puedan derivarse y de hecho se deriven la mayor de las veces beneficios para el prójimo.


El filántropo puede ser católico o no, hombre religioso o ateo, mientras que el hombre caritativo, a fuer de no caer en una contradicción in terminis, ha de ser un hombre profundamente religioso.


La "filantropía" ha sido y es el entretenimiento de hombres ociosos con cierto poder adquisitivo que generalmente se agrupan en asociaciones, fundaciones e incluso sociedades secretas. A sensu contrario, la "Caridad" puede ser ejercida por cualquier persona sin distinción alguna ya que un acto caritativo no solo consiste en "dar dinero a un pobre", sino que también puede consistir en enseñar a quien no sabe, sacar del error a quien esté inmerso en él, etc ...


Una ultima, y no por ello menos importante, diferencia entre la "Caridad" y la "filantropía", la encontramos en el desinterés. La "Caridad" se practica desinteresadamente, sin intención alguna de obtener un beneficio económico, fiscal o laboral, en cambio, en el ejercicio de la "filantropía" sí existe tal interés, tal afirmación se demuestra con los múltiples beneficios fiscales y subvenciones que reciben las sociedades filantrópicas (hoy llamadas Organizaciones no Gubernamentales) y con las referencias a tales actividades que se hacen en los "Curriculums" a la hora de solicitar algún puesto de trabajo.


En relación con esta eclosión de un sin numero de voluntarios que sientan plaza bajo no sé qué bandera, de un humanismo desmesurado y de un amor apasionado al hombre que inunda esta sociedad nuestra de principios de siglo, surge, porque tiene que surgir, la otra cualidad de la que son legítimos propietarios los españolitos de hoy y que es la falta de heroísmo o sentido del sacrificio.


La falta de heroísmo esta íntimamente relacionado con la practica filantrópica porque la "filantropía" es un fin en si misma, quien la practica suele dedicar a la misma unas cuantas horas a la semana o quizás al mes dando unos Euros o visitando a algún necesitado y con ello el filántropo considera que ha cubierto todos sus objetivos para con la sociedad. En cambio, la practica de la "Caridad" no se agota en si misma, al hombre religioso que la practica, se le exige además que practique las otras dos virtudes teologales (Fe y Esperanza) y también las "Virtudes Morales", entre las que se encuentra la JUSTICIA. Siempre se ha dicho que "La Caridad alivia el mal, pero no lo remedia" y no lo remedia porque no tiene la misión de remediarlo. El deber de remediar los males materiales que existen en el mundo corresponde a la JUSTICIA y el hombre caritativo por ser hombre religioso y, más aun católico, tiene también que practicar la virtud de la JUSTICIA y luchar, si ello fuera necesario, para imponerla en el mundo.


El hombre caritativo, para no ser un católico emasculado, ha de luchar infatigablemente por la Justicia soportando en esa lucha todas las penalidades y sufrimientos que sean necesarios y por eso podemos afirmar que los hombres que esto hiciesen estarían recorriendo el duro camino que culmina con la obtención de las palmas del martirio o los laureles del heroísmo. En el otro lado de la balanza, el filántropo, al contentarse con su mediocridad, nunca exigirá el imperio de la Justicia y por ello jamás sentirá la necesidad de arriesgarse en ninguna lucha por la consecución de algún alto ideal.


Hoy, a comienzos del Siglo XXI, cuando la "Caridad" parece retroceder ante el avance de la "filantropía", la cual fue definida por el ilustre Chateubriand como "la moneda falsa de la Caridad", surge el filántropo como un nuevo tipo de hombre que caracterizara a la sociedad de la que forme parte como CONFORMISTA, HIPOCRITA, COBARDE y sobre todo PELIGROSAMENTE CONTRADICTORIA.

martes, 20 de enero de 2009

¡¡¡GLORIA A VICTOR HUGO!!!

En el año 1802, tan solo hace ahora poco más de dos siglos, venía al mundo en su parcela francesa y fruto de un matrimonio formado por una aristócrata legitimista de mermada fortuna y un emergente general del Primer Imperio Napoleónico un escritor de grandeza sublime y trascendencia universal: Víctor Hugo.

Muchos son los autores que han pasado con dignidad a la historia de la literatura universal haciéndola grande, pero solo unos pocos lo han hecho con tal fuerza que, a partir de ellos, el mundo de las letras significó un antes y un después. Tal es el caso del mencionado literato.

Víctor Hugo cultivó con fortuna todos los géneros literarios: introdujo el romanticismo en el teatro con sus conocidas obras “Cromwell” y “Hernani”, revolucionó la poesía de su tiempo sentando las bases de la poesía moderna y sobre todo sintetizo toda la tradición literaria francesa en sus novelas consiguiendo que a partir de él se pueda hablar en la literatura gala, al igual que en el mundo de las ideas a partir de su coetáneo Hegel, de una “Derecha y de una Izquierda Huguista”.

Las novelas de Víctor Hugo sintetizan y perfeccionan el tratamiento psicológico de los personajes iniciado por Honoré de Balzac en las novelas que forman su ciclo de “La Comedia Humana” y mejoran, por medio de un novedoso tratamiento de la acción, que en muchas de sus obras no es una única sino diversas acciones que convergen y se entrelazan gracias a la excelentemente buscada y conseguida interrelación entre los personajes, sentando de este modo las bases de lo que será la novela francesa futura.

Ya en la obra de Hugo se encuentra el interés por el estudio psicológico de los personajes que culminara con el Naturalismo y Emilé Zola, si bien este último autor, que por su concepto del arte y de la sociedad bien pudiera considerarse el máximo exponente de la anteriormente mencionada “Izquierda Huguista”, parece adolecer de cierta misantropía y pesimismo que le lleva en todo momento a resaltar lo negativo del mundo que describe mientras que en Hugo siempre hay un criterio más esperanzador que puede llegar a presentar a personajes hundidos en el fango social del que se elevan ejerciendo el bien y la justicia como Jean Valjean. Igualmente, es Víctor Hugo el precursor de lo que más tarde Maurice Barrés denominara “Novelas de Energía Nacional” así como del pensamiento de Charles Maurras resultando ambos autores los máximos exponentes de lo que antes hemos aludido con la denominación de “Derecha Huguista”. En este sentido hay que señalar que quien haya leído la novela “Noventa y Tres” reconocerá la descripción de un carácter tan perfectamente ideal y sublime en sus personajes centrales que, a pesar de situarlos en bandos opuestos en la guerra que asoló Vendée durante el Terror, hace tan hermosa y comúnmente franceses al Marques de Lantegnac como al Convencional Gauvin bien pudiendo inspirar aquella máxima de Maurras de que “Todo lo nacional es nuestro”.

Por otra parte Víctor Hugo no es solo un autor literario, es también, y dejando a parte su faceta pictórica, un intelectual comprometido con la política y sociedad de su tiempo. Bien pudo el hijo del General Bonapartista subirse al carro del Segundo Imperio utilizando para ello tanto su fama literaria como su escaño de parlamentario conservador en la Segunda República más en vez de eso, utilizó ambas facetas para oponerse a la política megalómana y dictatorial emprendida por Napoleón III plasmando sus críticas en el opúsculo “Napoleón, el pequeño” lo que le supuso el destierro en Bélgica, Jersey y Guernesey desde 1851 a 1879 (curioso paralelismo con el otro gran genio literario francés precitado, Emile Zola, del que este año se cumple el primer centenario de su muerte). Destronado Napoleón III y elegido Senador en 1875, lejos de volver gloriosamente a Francia a recoger en la recién instaurada Tercera República los frutos de su oposición al régimen bonapartista continuo en el destierro enfrentándose a Thiers y exigiendo la amnistía para los miembros de “La Comuna de París” con lo que reiniciaba con mayor denuedo su particular cruzada por la abolición universal de la pena de muerte que resulta una constante en todas sus obras. Asimismo, Hugo es un reformador social y en sus obras existe una constante preocupación, primitiva y utópica si se quiere, por las condiciones del trabajo que él pretende mejorar aplicando a la actividad económica criterios ético-morales extraídos del Cristianismo en el que fue educado por su madre y del que hace profesión de Fe en muchas de sus obras con extensas y panegíricas disgresiones y alusiones para nada confusas.

No obstante, de todo lo anteriormente apuntado, en esta Europa que ha hecho de lo material su principio y finalidad, el año 2002 pasaría a la historia exclusivamente como el año de la puesta en circulación del Euro y de una de las cíclicas crisis económicas. Tal vez Francia lograse armonizar la materia con el espíritu y emitiera en ese año alguna moneda con el motivo del bicentenario de Víctor Hugo (esperemos que, teniendo presente a Bovy y a Rodin, lo haga con mejor fortuna que la acuñada en su momento por España con motivo de su presidencia europea), pero la mejor y tal vez única forma de rendir válido y fructífero homenaje a un genio como Hugo es la de retomar aquellos ideales a los que sirvió y que junto con los expresados por otros muchos autores europeos de no menor entidad que él aunque sí de distinto tiempo pongan a Europa en el liderazgo cultural y moral de un mundo que en el presente rinde culto a la barbarie con apariencia de humanismo con la torpe excusa de defender una supuesta civilización que no es más que el modus vivendi de una porción minúscula de la humanidad en detrimento de la inmensa mayoría de la misma que es condenada a integrar “los miserables” de la Tierra.

Por todo ello:
¡¡¡Gloria a Víctor Hugo, porque en este tiempo de deserción intelectual simboliza el compromiso de la inteligencia!!!, ¡¡¡Culto a Víctor Hugo, porque en un mundo mercantilizado no arrendó su pluma ni al poder ni al dinero!!!, ¡¡¡Prez a Víctor Hugo, porque es el único hombre que honro el Arco del Triunfo de Paris!!!, ¡¡¡ Honor a Víctor Hugo, porque en medio de la convulsión y la decadencia supo mantener la tranquilidad de espíritu imprescindible para inmortalizar su obra entre las ruinas legadas y las cenizas por legar!!!.

lunes, 12 de enero de 2009

¿QUÉ PASA EN GAZA?

Desde hace casi tres semanas y bajo la justificación de una acción antiterrorista, el ejército israelí ha movilizado todo su potencial bélico contra la pequeña franja de Gaza, al Sur de Israel, desde donde el grupo radical islámico Hamas, viene lanzando periódicamente cohetes caseros Kasam sobre territorio israelí y provocando algunas víctimas.

La acción israelí ha generado un importante y justo rechazo entre los ciudadanos de muchos países, entre ellos España, pero lo que no se quiere entender ni se ha analizado es que la acción militar del ejército de Israel, responde a un criterio comúnmente aceptado en el mundo occidental desde el 11 de Septiembre del 2001 y que, si bien estuvo legalmente autorizado hasta 1945, fue expresamente prohibido en el Protocolo I Adicional a la Convención de Ginebra, el 8 de Junio de 1977.

En realidad lo que está ocurriendo actualmente en Gaza, con el rechazo de los pueblos de Occidente, es lo mismo que ocurrió en el 2001 en Afganistán con el apoyo de los mismos: UN ACTO DE REPRESALIA.

Sin querer entrar a discutir sobre las consecuencias y eficacias de los actos de represalia, hay que decir que una represalia no tiene por finalidad terminar con un objetivo, sino castigar indiscriminadamente a una población por actos delictivos o terroristas cometidos por una minoría. La filosofía a la que responden los actos de REPRESALIA se ha demostrado históricamente errática y contraproducente y consiste en la falsa creencia de que al castigar a una colectividad por actos cometidos por una minoría, esa colectividad rechazará a esa minoría al mismo tiempo que esa minoría se lo pensará dos veces antes de actuar contra una potencia capaz de desarrollar represalias por temor a éstas.

Las REPRESALIAS realmente no pretenden obtener un éxito ante un enemigo terrorista sino que más bien son sangrientas acciones realizadas para consumo interno, es decir, para generar entre la población propia una sensación de seguridad cierta y hacer que entre dicha población aumente la confianza en el propio gobierno. En este sentido la represalia responde al principio, muy poco racional, de que “más vale hacer algo que sea espectacular que no hacer nada”.

En esta represalia cruel, vulneradora del derecho internacional y por tanto criminal, que viene sufriendo el pueblo palestino en Gaza, la población civil, que es la mayoría de los habitantes de la franja; sufre los ataques indiscriminados del ejército israelí porque a tenor de lo dispuesto en el artículo 51.5.b del I Protocolo Adicional a la Convención de Ginebra se considerarán ataques indiscriminados un ataque del cual pueda esperarse que cause pérdidas fortuitas de vidas civiles, heridas a civiles, daños a objetos civiles, o una combinación de ellas, que puedan ser excesivas en relación a la ventaja militar concreta y directa que se espera” a lo que hay que unir el entorpecimiento por parte de las fuerzas militares y demás instituciones israelíes a la llegada de ayuda humanitaria a toda la población de Gaza.

Así pues, la Comunidad Internacional no puede seguir siendo incongruente con su propia legalidad y sus propios principios actuando con la doble moral de siempre y, sin más demora, debe exigir a Israel; bajo las presiones diplomáticas oportunas y la imposición de las correspondientes sanciones si las mismas llegaran a ser necesarias, todo lo necesario e imprescindible para proteger a la población civil inocente y que se concreta en lo siguiente:

1º. Poner fin a los ataques contra civiles o edificios civiles en la Franja de Gaza o aquellos que son desproporcionados e ilegales.

2º. Permitir el acceso sin trabas de ayuda humanitaria en la zona.

3º. Garantizar que los miles de heridos puedan acceder a la asistencia sanitaria que necesitan,

4º. Dejar salir de la Franja a la población Palestina que quiera escapar del conflicto.

viernes, 20 de junio de 2008

EUROPA Y LA INMIGRACIÓN

Los últimos acuerdos tomados en el seno de la Unión Europea relativos a la inmigración, entre los que se encuentra la ampliación del tiempo de internamiento de inmigrantes ilegales a seis meses o incluso a dieciocho, suponen un endurecimiento de las medidas a tomar respecto a los inmigrantes que residen en territorio comunitario de forma ilegal haciendo de la inmigración una noticia de primera página.

Ciertamente la inmigración se ha convertido en la actualidad en un problema en sí misma pero en origen no era más que un simple síntoma de otros males que los gobernantes europeos no solo no tenían intención de paliar sino que incluso no les importaba fomentar, como era la decadencia de los valores europeos.

El inmigrante fue en origen requerido y llamado desde Europa para asumir los trabajos manuales y las tareas poco agradables que el ciudadano europeo se negaba a hacer porque la comodidad ha sido un valor en alza en la sociedad europea desde hace varias décadas. Asimismo el inmigrante era necesario para sostener los sistemas de seguridad social ya que la pirámide de la población europea tendía a invertirse al aproximarse demográficamente al crecimiento cero porque, no nos engañemos, tener hijos es una molestia para los europeos que han abrazado el epicureismo como filosofía fundamental de su existencia.

De este modo como rápida y fácil solución se pensó en una inmigración controlada, que nos sirviera a todos y enriqueciera a los de siempre, pero hay cosas que no se pueden controlar y detrás del inmigrante legal y controlado, terminaría deseando venir (y viniendo en definitiva) todo aquel ser humano que busca huir del hambre y de la miseria, llegando; con las divisas y cartas que el inmigrante radicado en Europa enviaba a los pueblos y ciudades del Tercer Mundo, la falsa leyenda del paraíso europeo; descontrolándose finalmente el fenómeno migratorio pues son las noticias que recibe por cualquier medio el ciudadano extranjero en su país de origen sobre la, más imaginaria que real, buena vida europea donde radica fundamentalmente el denominado “efecto llamada”.

El primer error fue creer que el inmigrante se integraría fácilmente en la vida y en la cultura europea quedando asimilado totalmente a un nativo del continente, pues buen, décadas de experiencia han demostrado que el inmigrante, sobre todo el musulmán y el africano, no solo no aceptan la cultura en la que viven sino que mantienen la suya propia exigiendo cambios legislativos que amparen sus usos y costumbres autóctonos y conservando su identidad plena en las segundas y siguientes generaciones, con lo que la inmigración ha degenerado en un conflicto cultural.

El segundo error fue que, al admitir los regrupamientos familiares masivos y el extender derechos asistenciales a los inmigrantes ilegales, se han desbordado los servicios públicos que no están preparados para un crecimiento demográfico tan rápido e incontrolado como el que se ha producido (En este sentido es de señalar que en 1980, se calculaba que España alcanzaría los cuarenta millones de habitantes en el año 2020 y esta cifra de población se ha alcanzado quince años antes a causa de la inmigración). Así la inmigración esta provocando un rápido hundimiento de los servicios públicos.

Y finalmente el último error ha sido la ampliación de la Unión Europea a estados que solo son nominalmente estados ya que poseen territorios y núcleos de población que están fuera de toda autoridad legalmente constituida, como es el caso por ejemplo de Lituania donde casi la mitad de la población son apátridas no siendo deseable pensar que pasará si la Unión Europea se amplía con estados como Turquía que posee territorios donde el estado turco está totalmente ausente.

Ahora, cuando los problemas creados por la inmigración amenazan con provocar estallidos sociales y, a consecuencia de la crisis económica, hay un exceso de mano de obra que hace que el inmigrante empiece a sobrar; las mentes pequeño burguesas que controlan la política europea responden, auxiliados por el silencio cómplice de ONGs, partidos de izquierdas y demás falsos apóstoles del humanitarismo, con una única solución: LA REPRESIÓN.

Aceptar que haya medidas de internamiento de hasta seis meses es sin duda un medio dinamizador de la economía al favorecer el sector inmobiliario en base a la construcción de centros de detención, pero sobre todo será, atendiendo al número de inmigrantes ilegales que hay en ciertos estados de la Unión Europea como es el caso español, convertir íntegramente a estos estados en prisiones (Es posible que entre los estados europeos se decida hacer negocios y se alquilen centros de internamiento los unos a los otros).

La única solución humana al problema de la inmigración, están en no admitir a más inmigrantes, favorecer el retorno a sus estados de procedencia de los que hay aquí y, sobretodo, ayudar a la población en sus países de origen. Para esto último se requiere y se precisa ampliar el derecho de intervención humanitaria, que ahora solo se da con ocasión de crisis provocadas por desastres naturales, a los casos de crisis provocadas por la mala gestión de gobiernos que condenan al hambre y a la desesperación a sus gobernados, por eso Europa debe amparar el derecho de intervenir directamente en estados cuyos gobiernos promuevan con su corrupción y su mala política la inmigración, derrocándolos y asumiendo la administración de esos territorios hasta la preparación de la población para su autogobierno y la adecuada explotación de sus recursos.

Seguidores

contador de visitas blogger

-0-0-0-0- Carlistes de Catalunya -0-0-0-

Archivo del blog

CARLISMO DIGITAL