El último de los conceptos emergentes en la teoría política, al menos hasta el presente, es el del Pensamiento Único.
Si la Ingeniería Social y el Neoliberalismo son medios, tanto la Globalización como el Pensamiento Único son los fines que ambas persiguen abarcando éste último la única línea de pensamiento aceptable y admisible en el nuevo mundo globalizado.
El Pensamiento Único estará integrado por todo aquello que en cada momento sea política, social y económicamente correcto y será fruto de años de prácticas de Ingeniería Social y de aplicación de teorías Neoliberales en la axiología. El Pensamiento Único tiene por objeto desarmar a la sociedad civil haciendo que ésta admita el sistema imperante no solo como el menos malo de los regímenes sino como el único posible, es la materialización perfecta del axioma “El Jefe Nunca se Equivoca” no mediante la adhesión inquebrantable a las jefaturas como en los regímenes totalitarios clásicos ya superados, sino mediante la falta de alternativas intelectuales.
La implantación del Pensamiento Único no tendrá lugar mediante la censura, la prohibición o la represión sino a través de la aceptación por parte de la suma de individuos que integran la sociedad de que toda línea intelectual que no sea coincidente con la sostenida por la clase dirigente es perjudicial para el ser humano y su bienestar.
Si bien es cierto que el querer instaurar el Pensamiento Único es una acusación que hoy en día se hacen recíprocamente la derecha y la izquierda, no es menos cierto que la búsqueda e instauración de dicho Pensamiento Único es la finalidad buscada por ambas tendencias políticas como demuestran las coincidencias programáticas que muestran en los grandes temas sociales, políticos y éticos.
Aceptado voluntariamente el sistema de Pensamiento Único previo embrutecimiento de la población, todo el pensamiento crítico será marginado sin necesidad de recurrir a medios represivos pudiéndose aludir a que si tal autor no publica su obra no se debe a lo que en ella manifiesta sino a que lo que en ella se dice no interesa al público y por tanto editarla provocaría pérdidas a la editorial porque no se vendería el número deseable de ejemplares para justificar la edición.
La gran baza del Pensamiento Único se encuentra en la comodidad del ser humano (a la que siendo tendente por naturaleza se le ha fomentado desmesuradamente en los últimos años mediante la ingeniería social) que le llevara a aceptar servilmente lo que le dicen y le alejara de toda actividad creadora.
El Pensamiento Único será la columna vertebral sobre la que descansara la estabilidad del régimen neototalitario al que, ya se vislumbra, tiende el mundo futuro.
En estas fechas, cuando el Gobierno ha reconocido finalmente que la crisis en España durará varios años y que será peor de lo que se creía en un principio, se sigue insistiendo, incluso por parte del principal partido de la “Leal Oposición”, en una serie de medidas que únicamente aspiran a “ir tirando” mientras se produce una recuperación económica internacional que nos permite volver al modelo económico basado en la especulación, las subvenciones y los servicios.
Para comprender la especialidad que la crisis económica presenta en nuestro país es imprescindible analizar en qué consiste el modelo económico español que lejos de ser un modelo productivo basado en la industria y el comercio, se basa en una especie de rueda maligna que, de no mejorar la situación económica internacional, se colapsará de igual forma que se colapsó la economía de la extinta Unión Soviética.
Con la entrada de España en la Unión Europea, a mediados de los años ochenta del pasado siglo, se tuvo que aceptar el desmantelamiento de nuestra agricultura y de nuestra incipiente industria a cambio de recibir unas ayudas europeas para infraestructuras que administraría el Estado Español. Esto generó que la economía española abandonara toda aspiración a tener un modelo económico productivo y se convirtiera en una curiosa rueda donde el estado se constituía en el principal empresario del país al ser, directa o indirectamente, el mayor promotor de empleo y el que mayor número de trabajadores tiene.
De esta forma, de las Instituciones Públicas (Estado, Comunidades Autónomas y Municipios) viven directamente unos ocho millones de personas que se dividen entre tres millones de funcionarios públicos y cinco millones de pensionistas que, tras duros años de trabajo y largo tiempo de cotización, disfrutan de unas pensiones no tan justas como se merecerían. A este número de personas hay que añadir por lo menos un millón más que, entre cargos políticos electos, cargos políticos de libre designación y empleados en empresas de carácter público viven igualmente de forma directa de las Instituciones.
Por otra parte, en la economía española, existe por lo menos un millón de puestos de trabajo que están directa y totalmente subvencionados por las Instituciones públicas que son aquellos que se desempeñan por parte de “liberados” en partidos políticos, ONGs y sindicatos que, de no ser por las subvenciones que estas organizaciones reciben a cargo del Presupuesto General del Estado no podrían mantenerse.
Igualmente existe otro millón de empleos parcial e indirectamente subvencionados por el presupuesto general que son aquellos que generan las empresas privadas y profesionales, que de una forma u otra, trabajan o prestan servicios a las instituciones públicas y que, sin dichos trabajos o servicios, tendrían que desprenderse de gran número de sus plantillas o cerrar definitivamente.
Ahora bien, considerando que la población española, a fecha de 1 de Enero del 2008, asciende a 46.157.822 de habitantes de los cuales el 14,3% tiene menos de 15 años de edad y por tanto no está en situación de trabajar, el 69,0% tiene entre 15 y 64 años y el 16,7% de la población tiene 65 años o más y por tanto forma parte de los millones de jubilados que tampoco se encuentran en situación de trabajar, la pregunta que surge irremediablemente es la siguiente: ¿Cómo se mantiene económicamente a los once millones de personas que directa o indirectamente viven de los presupuestos públicos?
La respuesta a esta pregunta es simple: la economía española constituye una rueda malévola donde los once millones de personas que directa o indirectamente cobran del presupuesto nacional al mismo tiempo, a través de los impuestos directos e indirectos, de las tasas, de los precios públicos y también a través del consumo, devuelven parte de lo que cobran al estado y favorecen que el sector servicios (el único sector económico minimamente productivo que existe en España) se sostenga y ayude decisivamente a través de los impuestos y de las tasas al sostenimiento de la rueda económica que nos hace vivir en una burbuja ideal donde todos creemos que el país tiene una economía cuando realmente no existe economía en España.
En los años de la pasada bonanza económica generada por la especulación inmobiliaria, tanto o más que las constructoras, han sido las diferentes instituciones públicas las primeras en lucrarse a través del impuesto de Transmisiones Patrimoniales, del IVA y del impuesto de sucesiones pretendiendo hacer creer a los administrados que luchaban por conseguir una reducción de los precios de la vivienda cuando nunca consideraron la posibilidad de reducir ni el tipo impositivo del IVA ni el de Transmisiones Patrimoniales.
La crisis económica que sufre España, a diferencia de la crisis económica que sufren otros países, no es solo una crisis industrial o energética, sino que fundamentalmente encuentra su origen en que ha existido en los últimos años, seguramente debido a un incremento excesivo de la población (en los diez últimos años la población española se ha incrementado en ocho millones de habitantes) un desvío de importantes medios económicos que sostenían el funcionamiento de la rueda hacia un sector de población que, recibiéndolos, no introducía en la rueda su parte correspondiente lo que ha provocado que las diferentes Instituciones Públicas no tengan liquidez para seguir pagando los once millones de salarios que directa o indirectamente subvenciona, haya incurrido en retrasos en pagos y en morosidad y haya tenido que rescindir algún que otro contrato con alguna empresa privada obligándola a una reducción de plantilla. Todo esto lleva a que muchas empresas quiebren o suspendan pagos, el paro se incremente y que la importante parte de la población que recibe emolumentos de las Instituciones Públicas reduzca el consumo arrastrando así al sector servicios a la crisis y al mismo tiempo se reduzca los ingresos del estado que ve reducir la recaudación a pesar de incrementar los impuestos indirectos y subir los precios públicos.
No cabe duda de que los lumbreras económicos del actual régimen español están aplicando la máxima del doctor Negrín de que “Resistir es Vencer”, poniendo parches a la situación con la subida de los impuestos indirectos, las subvenciones al consumo y las futuras reformas laborales que ya se vislumbran, y en parte tienen razón pues una recuperación económica internacional, permitirá a España ir saliendo de este inmundo pozo en el que se encuentra gracias al turismo, a la inversión exterior que vendrá atraída por un mercado laboral donde el trabajador tenga menos derechos y a las ayudas o subvenciones europeas. No obstante, todo eso es “pan para hoy y hambre para mañana” porque la única política acertada sería la romper las cadenas que han hecho de España un país de servicios y construir, con esfuerzo y sacrificio, una economía productiva y competitiva basada en la industria, el comercio y también en la agricultura, ya que de otra forma, no cabe duda de que, tras superar esta tragedia y disfrutar de unos años de bienestar, la rueda diabólica de la economía española volverá a pinchar y millones de españoles volverán a sufrir quedando muchos de ellos en las cunetas de la ruina y de la pobreza.
Ignoramos que ha sido y en qué quedó el proyecto legislativo del anterior gobierno popular del Sr. Aznar de realizar una “Ley de Calidad de la Enseñanza”, pero lo que sí sabíamos es que dicha Ley no ampliaba los planes de estudios ni modificaba sus contenidos con lo que de la misma se había desplomado inmediatamente la palabra calidad y la de enseñanza se tambaleaba gravemente, como si el verdadero objetivo del Gobierno Popular de Su Majestad fuera reducir el numero de licenciados universitarios que cada año salían y salen de nuestras universidades a fuerza de poner obstáculos a la salida del bachillerato, con el llamado examen de reválida contemplado en aquella ley y a la entrada en la universidad, con las oportunas pruebas de acceso, porque el verdadero peligro del examen de revalida no era, como pretendían los estudiantes, la exigencia de aprobarlo sino que en ese examen se iban a exigir conocimientos que los Planes de Estudios ni contemplaban ni contemplan por lo que solo podrían superar dicha reválida los estudiantes cuyas familias disfrutasen de capacidad económica suficiente para completar y ampliar los estudios oficiales con estudios en academias privadas o con profesores particulares.
Una verdadera "Ley de Calidad de la Enseñanza" debería contemplar una modificación total del sistema educativo con la ampliación y modificación de los planes de estudios ya que los conocimientos objetivos necesarios en un joven del año 2009 son mayores a los de un joven de 1900 aunque los conocimientos del primero no excluyen ni desechan los del segundo, por tanto se impone como realidad que el estudiante del presente debe estudiar mas materias que el estudiante del pasado. Pero además una "Ley de Calidad de la Enseñanza" no puede elaborarse, ni siquiera idearse, sin tener en cuenta los tres factores que influyen en la formación de los jóvenes (¿Y de las jóvenas?), a saber: educadores (factor este que incluye tanto a personal docente como a familiares), educandos y entorno social. EI panorama que presenta el primer factor es de lo mas desolador y desalentador. Es manifiesto, evidente y se mastica en el ambiente que el niño primero y el joven después, resulta un estorbo a su entorno familiar mas cercano, el cual tiene la primera responsabilidad en la educación inculcando pautas correctas de conducta, en cambio, la generalidad de los progenitores, ignorando este aspecto de la paternidad, considera el centro educativo como un "aparcamiento" donde el educando pasa X horas al día permitiendo a los padres la dedicación a otras ocupaciones (Aquí y a título de ejemplo se podría mencionar la actual medida de la Comunidad de Madrid de abrir determinados centros escolares en Domingo para que acudan los menores). Con esto se produce una inhibición en la educación por parte de la familia y una derivación total de la responsabilidad educativa al personal docente de los centros escolares quienes tienen una muy disminuida potestad correctiva tanto porque las leyes así lo contemplan como porque no resulta practico que el maestro tenga una potestad correctiva mayor a la que ejerce o puede ejercer la familia, es decir, en justa puridad al maestro Ie corresponde en mayor medida inculcar conocimientos en el joven y solo en una medida mínima corregirle, mientras que a la familia Ie corresponde justamente lo contrario, inculcar mas pautas de conducta correcta en el educando y en menor medida inculcarle conocimientos. La escasa o nula participación de la familia en la educación genera que en las aulas de los centros escolares, sobre todo públicos, existan problemas de adaptación en los educandos que no admiten de buen grado la más mínima presión lo que lleva a una especie de "Kermesse Académica" donde el personal docente es incapaz de imponerse a sus alumnos e inculcarles el habito de estudio y los conocimientos necesarios con la aparición del consiguiente derrotismo en estos profesionales quienes terminan por desistir de toda búsqueda de efectividad en su trabajo. Ahí sin duda se encuentra, y no en otro sitio, el origen del elevado índice de fracaso escolar de nuestro país y el gran numero de bajas laborales por depresión entre el personal docente.
En cuanto al factor constituido por los educandos es el que menos problemas genera pues su formación depende casi exclusivamente del comportamiento y funcionamiento de los otros dos factores hasta el extremo de poder afirmarse que, para bien o para mal, los jóvenes no son mas que lo que sus familias, profesores y entorno social han hecho. En el proceso educativo, el educando es pura voluntad sin que sea necesario que tenga una voluntad inmensa, solo basta con que tenga la mínima voluntad de asimilar conocimientos, el mínimo interés por aprender.
Por ultimo nos encontramos con el tercer factor mencionado, "el entorno social", este esta constituido por el mundo amplio que rodea al educando, es decir por los usos y costumbres sociales en los que esta inmerso y al igual que con el primer factor el panorama es dramático. Aun en el supuesto de que los educadores desarrollaran con completa perfección su labor y el educando tuviera ese mínimo interés por aprender que es necesario, todo el sistema educativo fracasarla si el entorno social estuviese en las antípodas de los objetivos de dicho sistema. Hoy ese entorno social es nefasto ya que la sociedad actual, lejos de tener unos principios éticos-morales claros, difunde, preconiza y, conscientemente o no, hace apología por sus medios de comunicación de valores desconocidos llegando a elevar a poco menos que a la condición de héroes a aquellos que triunfan a base de omitir la deontológica discreción en la práctica del arte mas antiguo del mundo, a aquellos que viven de la usura y del latrocinio y, en definitiva, a aquellos que incrementan su patrimonio sin que se tenga conocimiento de su oficio y beneficio. Con este entorno social ¿Cómo se puede inculcar al educando el mas mínimo espíritu de sacrificio necesario para el estudio cuando desde los medios de comunicación se viene "exaltando" a aquellos que no tienen mas merito que lucir el palmito en "glamourosos" programas televisivos que desprenden ese olor propio del detrito?
En definitiva, si los sucesivos gobiernos que nuestro país viene padeciendo desde hace décadas tuvieran realmente la intención de conseguir una enseñanza de calidad que acabase con el fracaso escolar y diera una formación plenamente válida y adecuada a los escolares deberían modificar y ampliar los planes de estudios y sobre todo, ante todo y por encima de todo, deberían acabar con el caos axiológico que los mismos han contribuido a implantar en nuestra sociedad.
Desde que en el año 1986 España se incorporase a la entonces Comunidad Económica Europea, siempre se ha estado afirmando al unísono por todos los que, dedicándose a la política, viven del presupuesto del Estado haciendo gestiones de muy dudosa finalidad y a pesar de sus “diferentes” visiones socio-políticas, más aparentes que reales, que tal adhesión era un gran paso para nuestro país porque nos incorporábamos a una zona geográfica de gran estabilidad política en donde existía un profundo respeto a los más elementales “derechos humanos” siendo sujetos activos de un proceso integrador que no era puramente económico.
Transcurridos casi veinte años de aquella incorporación ibérica (ya que junto con España se incorporo al mismo tiempo Portugal) la Europa Comunitaria, ahora llamada Unión Europea, ha sufrido varias ampliaciones hacia los países escandinavos primero y por último, el pasado 1 de Mayo del 2004, a diez nuevos países muchos de ellos pertenecientes al antiguo bloque soviético suponiendo esta última ampliación una verdadera caía de la máscara con la que los políticos europeos estaban ocultando las verdaderas intenciones y objetivos del llamado “proceso de construcción europea” y que ya no cabe duda que se revela como un fin pura y sencillamente económico liberal-capitalista.
Dentro de los últimos diez países que se han unido a la Unión Europea en Mayo pasado nos encontramos con estados con muy graves problemas de convivencia y prácticamente rotos que son verdaderos focos de conflictos e inestabilidad política futura como es el caso de Chipre que se encuentra, desde 1974, dividido entre lo que es el Chipre reconocido internacionalmente y el llamado “Estado Federado Turco-Chipriota” únicamente reconocido por Turquía. Pues bien, la Unión Europea, guiada por una ambición desmedida por el dinero y un culto enfermizo a la economía, viendo en Chipre unos setecientos mil consumidores más, ha admitido a este estado solo en su parte griega (parte que dejo clara su voluntad de no convivir con los turco-chipriotas en el referéndum celebrado una semana antes de su incorporación a la Unión Europea) excluyendo a los Turcos-Chipriotas con lo que de forma tácita pero inequívoca ha reconocido la partición de la isla y ha abierto la posibilidad de que la parte turca de Chipre actuando en lógica consecuencia se una libremente a Turquía lo que sin duda generara múltiples conflictos con Grecia. He ahí como la máscara decorativa de “paz y estabilidad política” del proceso de integración Europea se descubre como una falsedad de todos los políticos de Europa que como acostumbran mienten sistemáticamente a sus ciudadanos por los que realmente deben sentir un profundo desprecio al hacerles creer constantemente que una cosa y su contraria pueden ser ambas verdaderas al mismo tiempo.
Por otra parte, resulta que la Unión Europea, ese “Altar a los Derechos Humanos” que nos quieren vender, ha abierto sus puertas en esta última ampliación a países que vulneran sistemática y reiteradamente los más elementales derechos humanos, así, por ejemplo, en Letonia, estado de un millón cuatrocientos mil habitantes, existen quinientas mil personas de origen ruso que constituyen un cuarenta por ciento de la población total a los que el Estado Letón no reconoce como ciudadanos y que no siendo tampoco ciudadanos rusos son simples apátridas carentes de todo derecho a la sanidad pública, a la participación política, etc. Igualmente en Lituania y Estonia existe el mismo problema con las minorías rusas las cuales hoy en día constituyen la tercera y hasta la cuarta generación de aquellos rusos que poblaron las repúblicas bálticas tras la Segunda Guerra Mundial, situación inhumana que se reproduce en Eslovenia con los alrededor de quince mil personas de origen serbio y a las que no se les reconoce derecho alguno teniendo menos derechos en su propio país que los que goza un inmigrante extranjero magrebí en Francia o en la propia España y que pone de relieve la gran contradicción existente en la construcción europea si esta no se estuviera realizando sobre la base de criterios puramente económicos.
También es de mencionar la situación que padecen los gitanos en Eslovaquia y Hungría donde incluso se rodean sus barrios con muros creando verdaderos getthos propios de otras épocas, pero como todos debemos saber ya, eso de los Derechos Humanos no son más que monsergas (1) que utilizan los gobernantes para adormecer a los pueblos privándoles del derecho a la rebelión que es el nombre que recibe la dignidad del esclavo siendo eso de los “Derechos Humanos” y de la “Democracia Liberal” el actual opio del pueblo.
Todos estos hechos objetivos sobre la última ampliación de la Unión Europea y que han sido difundidos por los propios medios de comunicación españoles con motivo del “histórico acontecimiento” de la ampliación efectuada el 1 de Mayo del 2004 hace ya imposible la ocultación del objetivo puramente económico liberal-capitalista de la construcción europea y hacen que aquellos que siguen manteniendo la posibilidad de “una Europa de los Ciudadanos”, “una Europa de los Pueblos” o “una Europa de los Trabajadores” no puedan nada más que aparecer a los ojos de quien esto escribe como aquel que se lanza al vacío desde una alta torre desafiando la ley de la gravedad pero con el pleno y absurdo convencimiento de que no va a caer hacia abajo. La Europa que se esta construyendo se perfila claramente como una zona de explotación global del pueblo trabajador y no hay más, no obstante reconozco el derecho de los que así lo deseen a rescribir con su infantil imaginación el cuento de ”Caperucita Roja” o el de “Blancanieves” si ello les llena de gozo.
[1] . Es posible que algún lector no este conforme con el tratamiento que doy a estos dirigentes mundiales ni a la utilización del término “monserga”, pero ¿Qué término mejor podría utilizar?. Esta Europa que nos están vendiendo como zona de paz, estabilidad y triunfo de la dignidad humana ha demostrado estar más preocupada por las apariencias que por las realidades escandalizándose cuando hace dos años en Tallín, capital de Estonia, se pretendía erigir un monumento a los “combatientes por la libertad de Estonia” que representabaa un soldado con un claro uniforme de las SS nazis al tiempo que ignora la situación realmente inhumana de los más de cinco millones de personas, europeos todos, que viven privados de todo derecho en sus propios países por el simple hecho de pertenecer a tal o cual etnia y no precisamente muy minoritaria.
Recientemente la editorial Lumen ha reeditado “Los Grandes Cementerios Bajo la Luna” que, publicada por primera vez en 1938 en Francia, es una de las obras fundamentales del escritor católico y conservador Georges Bernanos (1888-1948) que, como militante de Acción Francesa y padre de un militante falangista, fue testigo del inicio de la Guerra Civil Española y de los actos de violencia y represión llevados a cabo en la Isla de Mallorca por los militares sublevados con el amparo de la jerarquía eclesiástica lo que originó no solo el alejamiento del autor de la política, sino que inspiró la crítica vertida en la obra que ahora comentamos.
“Los Grandes Cementerios Bajo la Luna” no es una obra sobre la guerra civil española ni tampoco un panfleto contra el fascismo, tal y como expresa la filósofa alemana Hannah Arendt en la frase que figura en la portada de la edición que presenta la editorial Lumen, sino que se trata de un denso ensayo filosófico sobre la clase dirigente y sobre una determinada forma de hacer política. Si bien es cierto que en esta obra de Bernanos se ataca con dureza al General Franco, a la jerarquía eclesiástica española, a los fascismos triunfantes en Italia y Alemania y a los extremistas de derecha franceses, no es menos cierto que también se ataca con la misma dureza al comunismo y a la democracia liberal.
El objeto de Bernanos al escribir “Los Grandes Cementerios Bajo la Luna” es denunciar a las clases dirigentes de todo el orbe integradas por militares, políticos, jerarquías eclesiásticas, intelectuales y empresarios que, con la exclusiva intención de salvaguardar sus intereses particulares, principalmente económicos; son capaces de apoyar hoy lo que ayer atacaban con ferocidad y difundir el miedo entre los pueblos para posteriormente explotarlo a su favor fomentando el alegre traslado de enormes masas humanas a los más bárbaros mataderos de Europa. Especialmente dura es la critica a la actitud de la derecha francesa que, si bien en 1918 clamaba por desintegrar a Alemania en múltiples estados y hacía de la humillación del pueblo alemán una importante cuestión nacional, en el momento de escribirse “Los Grandes Cementerios Bajo la Luna”, veinte años después, adulaban a Hitler y no dudaban en considerarlo, junto al General Franco y a Mussolini, como un aliado en una supuesta cruzada contra el comunismo que no era más que un pretexto para encubrir la defensa de los intereses particulares de las precitadas clases dirigentes.
La densidad de la filosofía vertida por Bernanos en esta obra la aleja de cualquier carácter panfletario y bien puede resumirse en que una injusticia no se combate ni puede combatirse jamás cometiendo otra injusticia y que cualquier acto material del ser humano debe someterse a las exigencias de la Moral y de la Justicia con mayúsculas.
Por otra parte, y de ahí la crítica a la democracia liberal que existe en “Los Grandes Cementerios Bajo la Luna”, Bernanos sostiene la teoría, más adelante también defendida por Hannah Arendt de que el origen de las dictaduras y de las formas políticas autoritarias se encuentra en la corrupción y en la falta de autoridad moral del sistema democrático.
“Los Grandes Cementerios Bajo la Luna” de Georges Bernanos constituyen el primer toque de arrebato a favor de una nueva revolución más auténtica y más afortunada que todas las anteriores, de una revolución que solo podrá ser una revolución moral y universal.
El tercer gran concepto político en el que incide toda política nacional e internacional y que va a marcar las próximas décadas de forma decisiva es la llamada Globalización, contra la que muchos se oponen ignorando prácticamente su verdadero y simple significación.
La Globalización no es, como no lo son ninguno de los conceptos que venimos tratando, un concepto complicado sino más bien simple y primitivo procediendo la complejidad del mismo de las explicaciones justificativas de los prosélitos de la economía globalizada o de los argumentos contrarios vertidos por los, llamativos pero poco eficaces, movimientos antiglobalización.
La finalidad de la Globalización es crear un único mercado mundial de características homogéneas sin limitaciones ni trabas siendo, por tanto, pura y simplemente el “internacionalismo” de los capitalistas. El movimiento globalizador justifica toda acción social y toda política presente y futura en razones económicas por lo que constituye de forma real e irrefutable un materialismo práctico al servicio de la economía y del mercado.
Para el movimiento globalizador es la economía el centro alrededor del que gira toda la sociedad por lo que pone toda política al servicio de la economía en vez de hacerlo al revés. Todo régimen político o social es para la globalización aceptable si es susceptible de reportar beneficios económicos, por ello intentara homogeneizar moral y culturalmente las sociedades y bajo la justificación de la libertad de movimientos de “bienes, capitales y personas” no dudará en derribar fronteras y favorecer el desarraigo de colectividades humanas para justificar grandes movimientos migratorios de masas que permita encontrar mano de obra barata en los propios centros de producción económica ya existentes en el llamado primer mundo ahorrándose los gastos de inversión que suponen los desplazamientos y la creación de fábricas e industrias allí donde radique la mano de obra barata como ocurre en gran medida en el momento presente.
la Globalización no dudará ni un instante en hacer retroceder a las sociedades a las situaciones más sangrantes de los primeros años de la Revolución Industrial, liquidando, si es preciso, siglo y mediode logros del movimiento obrero e igualmente tampoco dudará un momento en acabar con el mayor logro político de la historia que fue la vinculación de las grandes masas de población a la tierra, que fue en definitiva lo que más tarde daría lugar a los reinos y a las naciones, regresando a los tiempos del nomadismo y haciendo triunfar, ochocientos años después, el ideal político de Gengis Khan.
Convocados los españoles nuevamente a elecciones para el próximo día 7 de Junio del 2009, esta vez para renovar el Parlamento Europeo, institución regional de ámbito supranacional cuya finalidad y utilidad permanece oculta e ignota para los pueblos de Europa; no queremos desde “El Chouan Ibérico” dejar pasar la ocasión sin recomendar, como hemos hecho otras veces, el voto para alguna candidatura.
Examinadas cuidadosamente las treinta y siete candidaturas que se presentan por la circunscripción electoral de España (por fin sabemos lo que son Las Españas en la comunidad internacional después de tanta historia, sangre y demás zarandajas: solo son una circunscripción electoral) y observando con pena que no se presenta la candidatura carlista para la que siempre hemos recomendado el voto se nos han roto los esquemas y nos hemos tenido que poner a cavilar.
Ciertamente, el trilema imperante en la vigente política hispánica: Corrupción, Putrefacción e imbecilidad, encuentra amplia representación entre todas las candidaturas que concurren a la contienda electoral, pero este trilema en su integridad es precisamente al que, desde estas modestas páginas, pretendemos combatir con perseverancia, coherencia y también, ¿por qué no? con sorna e ironía. Así pues, “El Chouan Ibérico”, lejos de recomendar el voto para cualquiera de estas candidaturas y después de llegar a la conclusión de que la abstención no es una opción de protesta electoral válida porque en ella hay mucho de simple y mero apego a la comodidad burguesa y muy poco de contestación política; se ha puesto a buscar candidato.
El candidato que buscábamos tenía que reunir unas condiciones y características concretas que también reunía la candidatura carlista para la que hemos pedido el voto en anteriores ocasiones. El candidato debía ser de una honestidad acrisolada, entroncar con la esencia misma los españoles y reunir la condición de niño, héroe y mártir pues, estando las cosas como están, ya no cabe duda de que el mundo solo será salvado por aquellos individuos que posean la inocencia de los niños, la férrea voluntad de los héroes y el incomprendido valor de los que saben dar testimonio. Después de buscar y buscar y de desechar numerosos nombres dimos, por fin, con el candidato ideal: Alonso Quijano, don Quijote.
Alonso Quijano, don Quijote reúne todas las exigencias. Don Quijote es el único que no teme decir lo que piensa y hacer lo que cree que debe hacer, luchar desinteresadamente o, incluso, en contra de sus propios intereses por la justicia en beneficio de los demás. Además Don Quijote es el único personaje que es capaz de romperse todos los huesos en intrépida carga contra unos molinos y una vez recompuesto volver al ataque, al igual que el pueblo español es el único pueblo del mundo que es capaz de pretender tirar un muro de hormigón a cabezazos y al yacer sangrante con la cabeza abierta y el muro intacto, volver a golpearlo con la testa alegando que el problema fue la falta de carrerilla e impulso.
La candidatura de Don Quijote al Parlamento Europeo supera lo ideal y lo bello para alcanzar lo sublime, así pues con la leyenda “SI ESTAS HASTA EL COGOTE, VOTA A DON QUIJOTE” hemos empezado la campaña electoral a favor de nuestro candidato y recomendamos encarecidamente el voto en las próximas elecciones europeas para tan insigne hidalgo.
No dudamos que habrá realistas empobrecidos y empobrecedores, amigos de lo útil y del mal menor que afirmarán que nuestra iniciativa es una necedad, pero nada más lejos de la estupidez que protestar contra el régimen promocionando una candidatura hermosa y quimérica, como antaño se promocionó la de aquel Gundisalvo de tan entrañable recuerdo, porque ya es hora de acabar con el realismo inútil y, acudiendo a la bella imaginación, reclamar lo imposible.
Para concluir, es menester obligado explicar que votar a nuestro ilustre Don Quitote en las Elecciones Europeas es de lo más fácil y sencillo pues solo es preciso imprimir la imagen que acompaña al presente escrito, meterla en el sobre electoral realizado a tal efecto por la Junta Electoral e introducir el sobre en la urna previa presentación del documento acreditativo de identidad al Sr. Presidente de la Mesa Electoral. Para aquellos que no dispongan de artefactos técnicos y, por tanto, no puedan imprimir la imagen mencionada, también pueden votar a nuestro candidato simplemente escribiendo con letras de molde sobre un papel en blanco de dimensiones aproximadas a una papeleta electoral la leyenda “Doy mi voto a Don Quijote” repitiendo después las mismas acciones que se han indicado para la imagen que acompaña al texto.
Esperamos todo vuestro apoyo y colaboración y recordad el próximo 9 de Junio a la hora de votar que: